Información para la gestión integral de los territorios

Alexandra Ruiz Bedoya
Alexandra Ruiz Bedoya
Subdirectora de Información - IGAC Ingeniera de Sistemas, Especialista en Gerencia Estratégica de Negocios y Especialista en Desarrollo de Bases de Datos

Información para la gestión integral de los territorios

Todos sabemos que los datos se han convertido en el recurso más valioso y estratégico para las entidades y organizaciones a nivel mundial. En este contexto, la información geográfica se posiciona como un activo estratégico para planificar, gestionar y transformar nuestro territorio. Por ello, comprender nuestro entorno, la forma en que tomamos decisiones y diseñamos políticas públicas debe basarse en las necesidades del país y en el fortalecimiento institucional, lo cual requiere contar con datos geoespaciales precisos, actualizados y accesibles.

En la visión de la ICDE, esto implica entender la información geoespacial como una infraestructura pública digital: un habilitador transversal para la competitividad, la transparencia y la equidad territorial. Por eso, el PEIGN prioriza líneas que conectan gobernanza, datos fundamentales, calidad, interoperabilidad y apropiación, de manera que el acceso a la información no sea un fin en sí mismo, sino un medio para mejorar decisiones, servicios y resultados en el territorio.

Desde la Infraestructura Colombiana de Datos Espaciales (ICDE), conscientes de esta realidad, se viene implementando el Plan Estratégico de Información Geográfica Nacional (PEIGN), como un instrumento ambicioso y articulador que busca orientar a las entidades generadoras de información geográfica en la producción, disposición y apertura de los datos, cumpliendo con estándares internacionales que eleven la calidad, consistencia y precisión de los datos para una toma de decisiones más acertada.

En términos estratégicos, el PEIGN convierte la gestión de información en una agenda de Estado: define “reglas del juego” para producir, mantener y compartir datos con responsabilidades claras de custodia, ciclos de actualización, metadatos y trazabilidad. Así, cada entidad aporta valor desde su misión, pero bajo un marco común que habilita integración multisectorial y reduce duplicidades, costos y riesgos asociados a decisiones tomadas con información desactualizada o no comparable.

Bajo este contexto, las infraestructuras de datos espaciales (IDE) proporcionan un entorno interoperable y seguro para el intercambio de información entre sistemas, sustentado en estándares internacionales como los del Open Geospatial Consortium (OGC) y la ISO (por ejemplo, ISO 19115). A través de metadatos estandarizados, servicios web y mecanismos de autenticación y cifrado, se garantiza la accesibilidad y protección de los datos.

La incorporación de arquitecturas orientadas a servicios y tecnologías de contenedores mejora la portabilidad y escalabilidad de las soluciones, mientras que la adopción de los principios FAIR (localizable, accesible, interoperable y reutilizable) fortalece la calidad y el potencial de reutilización de los datos geoespaciales. Este ecosistema robusto de interconexión institucional actúa como un habilitador clave para aplicaciones basadas en inteligencia artificial y potencia áreas estratégicas como la gestión urbana, la planificación territorial, la gestión catastral, la respuesta a desastres y la sostenibilidad ambiental.

La información geográfica, por tanto, constituye la base para entender nuestro territorio: como está conformado, cual es el crecimiento urbano y poblacional, cuáles son los recursos naturales, quienes habitan nuestro territorio y cuáles son las condiciones físicas, jurídicas y económicas de nuestros predios. Si los gobiernos locales y/o departamentales disponen de información consolidada y actualizada, podrán planificar y administrar de manera oportuna y más eficiente su territorio.

Esa es precisamente la apuesta del PEIGN en su componente territorial: fortalecer el uso de datos fundamentales y marcos de referencia comunes para que los municipios no dependan de diagnósticos fragmentados. Con información interoperable y comparable, los territorios pueden formular planes, priorizar inversiones, gestionar suelo y catastro, y hacer seguimiento a metas de desarrollo con criterios homogéneos, reduciendo incertidumbre y garantizando la toma de decisiones basada en evidencia.

Hoy, el país enfrenta grandes retos en materia de consolidación y disposición de información geográfica, especialmente para aquellos municipios donde la capacidad técnica, tecnológica y de recurso humano son limitados, lo que genera impacto en el desarrollo de estrategias que permitan fortalecer la planificación local. Sin embargo, tenemos grandes oportunidades y es el ánimo que tienen las entidades estatales de apoyar la implementación del PEIGN, donde la apuesta es consolidar un ecosistema digital interoperable con principios de gobernanza, apertura de datos y responsabilidad institucional, incorporando tecnologías emergentes como la inteligencia artificial, internet de las cosas (IoT), sensores remotos y uso de la analítica de datos para fortalecer la toma de decisiones. Esto ayudará a construir un país más informado, consciente y equitativo.

En este contexto, el reto no es solo “tener datos”, sino cerrar brechas de producción, calidad, acceso y uso, especialmente donde la capacidad institucional es menor. Por eso el PEIGN plantea líneas que combinan fortalecimiento institucional, servicios compartidos y acompañamiento técnico, para que la modernización sea escalable: que un municipio pueda apoyarse en plataformas nacionales, estándares adoptados y servicios interoperables.

Ahora bien, es imprescindible avanzar en el cierre de brechas y en el fortalecimiento de capacidades técnicas, humanas y tecnológicas en los territorios, mediante la implementación de políticas públicas que reconozcan la gestión de la información geoespacial como un componente estratégico para la administración eficiente del territorio y el desarrollo sostenible. Este enfoque requiere no solo la voluntad política, sino también la articulación efectiva entre los distintos niveles de gobierno, con un firme compromiso del Estado en la asignación de recursos financieros, técnicos y operativos que garanticen el acceso, uso y apropiación de los datos geográficos por parte de los municipios y sus habitantes.

Para los territorios, contar con información geoespacial precisa, actualizada y accesible les permitirá transformar datos en conocimiento útil para la formulación de soluciones integrales, ajustadas a las realidades de cada región. Por ejemplo, facilitará que los pequeños productores rurales puedan comprender mejor las características de sus tierras, optimizar el uso del suelo, planificar cultivos de manera más eficiente y acceder a servicios institucionales orientados al desarrollo productivo y para ello, requieren de acceso a herramientas tecnológicas como por ejemplo el internet.

El Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC) presenta en su Boletín Trimestral de las TIC – Primer Trimestre de 2025, datos destacados sobre la velocidad promedio de descarga de internet a nivel nacional, donde se observa que el tercer trimestre de 2022 y el primero de 2025, la velocidad promedio casi se duplicó, pasando de 123,3 Mbps a 236,0 Mbps, con un pico histórico de 242,1 Mbps registrado en el tercer trimestre de 2024. Estos avances reflejan mejoras significativas en la infraestructura de telecomunicaciones y en la capacidad de red del país, aspectos fundamentales para cerrar brechas digitales, habilitar el uso eficiente de la información geoespacial y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

Este avance es estratégico para el PEIGN porque la infraestructura digital es condición habilitante del ecosistema: sin conectividad, el acceso a servicios geoespaciales, catálogos, metadatos y plataformas de análisis se vuelve desigual. Por eso, la visión de la ICDE conecta transformación digital con datos: mejores redes permiten más uso real de información, más intercambio interinstitucional y mayor capacidad de llevar servicios geográficos a la gestión cotidiana del territorio.

No obstante, al comparar la velocidad de descarga promedio en el segmento residencial entre el primer trimestre de 2024 y el mismo período de 2025, persisten desafíos significativos en departamentos como Vaupés, Vichada, Guainía y Amazonas. En estas regiones, las velocidades se mantienen por debajo de los 50 Mbps en ambos periodos, lo que limita el acceso eficiente a servicios digitales avanzados y dificulta el uso óptimo de la información geoespacial en sus municipios:

Fuente: Boletín trimestral de las TIC Primer trimestre de 2025 - MinTic

Estos resultados refuerzan la necesidad de implementar políticas públicas diferenciadas y focalizadas que prioricen la conectividad en los territorios amazónicos, del sur y rurales del país como paso esencial para habilitar el uso efectivo de la información geoespacial, promover la equidad territorial y generar condiciones más justas para el desarrollo social, económico y ambiental.

En el Ecosistema Digital Geoespacial, la conectividad se traduce en capacidad de respuesta: mejor acceso para monitorear cambios ambientales, gestionar riesgo, planificar infraestructura y garantizar servicios del Estado con enfoque territorial. Por ello, el PEIGN impulsa líneas complementarias: fortalecer capacidades, asegurar sostenibilidad operativa y consolidar plataformas interoperables, de manera que los territorios puedan usar información con continuidad, no solo en momentos críticos o proyectos aislados.

Los próximos años serán cruciales para transformar la manera en que producimos, usamos y compartimos datos del territorio. El PEIGN nos da la ruta para avanzar, pero será el compromiso de las entidades, los gobiernos locales y la ciudadanía los que harán posible una verdadera transformación en el uso eficiente de la información geográfica de nuestro país.

Bibliografía